¿Has sentido pesadez de cuerpo en los últimos entrenamientos?

¿Has sentido que el entrenamiento te cuesta más de lo habitual?

Llega el calor y la perdida de agua corporal. Si sigues con tus hábitos invernales, el cuerpo no obtiene el agua necesaria y la primera medida que toma es quitársela a la sangre. Por esto, la sangre se espesa y se mueve lentamente por los capilares. Además el corazón tiene que bombear más fuerte o más veces para  moverla porque está muy espesa.

La hidratación no consiste solo en beber si no en evitar las bebidas diuréticas (café, té, bebidas azucaradas, con gas, etc).

Controla el líquido que ingieres entrenando. Cuenta los bidones que rellenas. Y si no rellenas…sospecha!!